25 de mayo de 2008

Suceso



A veces sólo me hace falta eso:
pronunciar un nombre, y todo se desata en mí
también la rabia de la noche

2 comentarios:

cinco clavos dijo...

Sí.

D.F. dijo...

Ah, la fuerza que se adquiere (no sólo que se emite) al pronunciar un nombre...